La XXX Edición de la Copa del Rey de Vela, que comienza en Palma este lunes, ha colocado al Príncipe Felipe en la primera plana de la actualidad social, deportiva e incluso económica. Y no porque el adiós a las regatas de su padre, anunciado oficialmente hace menos de un mes, le otorgue el papel protagonista como digno heredero del Rey a esta afición familiar que casi es ya una cuestión de Estado, sino por razones bien distintas.
La embarcación con la que compite don Felipe desde hace años –su antecesor, el CAM III,
se hundió en 2008 en el Trofeo Reina Sofía debido a una rotura del cable de acero que sujeta el mástil
-, tiene como patrocinador a la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), entidad que el pasado 22 de julio fue intervenida por el Banco de España debido a la situación de quiebra que presentaba –con un agujero de millones de euros-.
Este hecho, además de poner en peligro la participación del barco en las regatas, y sembrar una polémica que repercutía directamente en el Príncipe Felipe-, ha provocado que el velero se quede sin patrocinador y, por lo tanto, sin la cobertura económica de la que venía disfrutando hasta el momento.
Aunque este último aspecto puede que se solucione más pronto que tarde –al parecer, ya hay varias empresas interesadas en patrocinar el barco-, los problemas que supondrían el hecho de navegar en un barco de una caja intervenida por el Estado y la repercusión que ello podría conllevar, han sido los detonantes de una decisión sin precedentes: la de retirar cualquier pegatina que haga referencia a CAM IV. Los regatistas, entre los que se encuentran Fernando León y Kiko Sánchez Luna, iban a navegar, por tanto, en un barco sin nombrey corriendo con todos los gastos que se deriven de su participación en la Copa. De esta forma, el Príncipe podrá navegar con ellos sin problema alguno.
Hasta este fin de semana, por tanto,
el velero patroneado por don Felipe era un barco fantasma, como
el de Harald de Noruega –único que navega sin pegatinas de ningún tipo- que no se sabía de dónde venía. Este sábado, la embarcación ha sido rebautizada con el nombre de
Hispano, por lo que ya está listo para la competición.
El Príncipe ya está entrenando en Palma
También don Felipe está preparado para las regatas. El heredero al trono llegaba a Palma de Mallorca este sábado y, sin ni siquiera pasar por el Club de Mar, se embarcaba directamente para comenzar los entrenamientos. El Príncipe –con la caña-, Fernando León –con la táctica- y Luis Martínez Doreste –con las funciones de estratega- se disponían a realizar las pertinentes mediciones.
Pero el benjamín de los Reyes puede que no sea el único miembro de la Familia Real que regatee a partir del lunes. Hay que tener en cuenta
la afición de casi todos ellos por la vela, por lo que no sería de extrañar que
la infanta Cristina, que ya se encuentra en Mallorca, participe a bordo del Aifos de la Armada, el barco en el que también ha regateado su hermano en varias ocasiones.
Sin duda
este año en Palma será difícil para el Rey,
quien no participará. Sin embargo, para resarcirse, el monarca acudirá el miércoles a una cena especial en el Náutico que conmemorará los treinta años de la Copa del Rey de Vela, en la que él ha participado en numerosas ocasiones.
Enlaces relacionados
El triste adiós del Rey a las regatas
La ruta de los Borbones en Mallorca
El Rey Juan Carlos deja las competiciones de vela
Harald de Noruega, el 'Chanquete' de Mallorca