Cuando aquella mañana del 16 de octubre de 2009 le llamaron para comunicarle que había ganado el premio Ondas a la mejor interpretación femenina por su papel de Jessica en Sin tetas no hay paraíso, María Castro no se lo creía. “El Ondas fue como caído del cielo. No lo había ni soñado. Cuando me lo comunicaron, mi respuesta fue: 'Pero, ¿por qué?' Lo tengo presidiendo en el salón de mi casa de Vigo”, confiesa la actriz a Vanitatis durante el acto de celebración del 100 aniversario de Universal Pictures y Paramount Pictures.
Y aunque este reconocimiento le haya podido abrir algunas puertas, Castro es consciente de que está donde está gracias al público y que cada día que comienza ha de trabajar duro por seguir en la profesión. “La gente te hace sentir especial. Pero hay que ser agradecido, saber que si la prensa no te graba, no sales luego en la prensa. Es la educación que me han dado mis padres”, comenta. “Me considero una persona muy trabajadora, muy constante, muy luchadora, sonriente, alegre, perfeccionista”, se describe ante las preguntas de la prensa.
Por ello, a pesar de las maratonianas jornadas de rodaje de Tierra de Lobos, la gallega está contenta por qué disfruta de una profesión que le permite vivir varias sensaciones. “Lo bonito de la profesión es poder pasar de Jessica a hacer de Grace Kelly en Crimen Perfecto, La ratonera o ahora Tierra de Lobos”, comenta la actriz que en la ficción de Telecinco interpreta al personaje de Elena.
Un personaje dulce, luchador y completamente diferente a los de sus otras compañeras de reparto, más acostumbradas a perder la ropa. “Estoy contenta con el cambio de registro. Mi personaje no es el más sensual. Estoy en un registro que si tuviera alguna escena de sexo no iría hacia la pasión excesiva y el sexo puro, sino hacia la dulzura o el amor”.
No obstante, la actriz reconoce que no se sentiría incómoda con una escena subida de tono. “Por hacer una escena de sexo no me voy a sentir peor. No la hago yo, la hace mi personaje. Yo no soy pudorosa y si lo tuviera lo perdí con el personaje de Jessica. Me preocupa más hacer mis personajes creíbles”.
En cuanto a la polémica creada en torno a las críticas de Antonio Resines hacia los periodistas que hablaron mal de Cheers, Castro asegura que “la gente es libre para criticar. No obstante, me acabo de enterar de esa polémica. Cada actor está expuesto al público, puedes gustar o no, justa o injustamente. Si no soportas las críticas, lo vas a llevar mal. Y luego como dice un amigo: ‘las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno. Escuchar todas pero no hacer caso a ninguna’. Tú tienes que hacerte caso del director, que es la figura máxima que está por encima de ti y guía tu trabajo. Al fin y al cabo él es el responsable de lo que tú hagas”.