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El Glamour y la presencia española reconquistan al London Film Festival

@Ximena de la Serna (Londres) - 01/11/2010

El <em>Glamour</em> y la presencia española reconquistan al London Film Festival
 Javier Bardem y González Iñárritu (Gtres)

384 horas. Ése ha sido el tiempo que ha durado la última edición del London Film Festival en la capital inglesa. Tras 16 días de proyecciones, glamour y grandes películas, el festival finalizó con el último filme de Danny Boyle titulado 127 Hours, con el actor James Franco como protagonista.

Un espectáculo británico con casi 200 largometrajes y 112 cortos y con una sustanciosa representación en español que incluía películas como Biutiful, con Javier Bardem, quien junto al director Alejandro González Iñárritu, se presentó en el centro de Londres.

La gala de apertura se vistió con los mejores trajes para recibir la película de Mark Romanek, Never Let Me Go, protagonizada por la actriz Keira Knightley, protagonista de la saga de Piratas del Caribe, Carey Mulligan, ganadora de un Globo de Oro por su interpretación en An Education y por Andrew Garfield, elegido para interpretar al nuevo Spiderman.

En esta edición, las películas españolas han tenido un especial hueco dentro del cartel. Más de una veintena de producciones de habla hispana e importantes producciones españolas. Sin embargo, las buenas sorpresas tanto para críticos como para el público, han sido otras cintas más discretas del estilo de Elisa K de Judith Colell y Jordi Cadena o Agua fría de mar de Paz Fábrega.

Con una sustancial influencia pictórica y empapada de cine nórdico mezclado con sangre latina, el encanto de Elisa K recae en el uso fascinante de las imágenes y en su capacidad expresiva. Una cinta llena de detalles y mensajes entre líneas para los buenos lectores. Aún así, esa carga simbólica no se desborda hacia lo absurdo y prepotente de las películas que quieren decir mucho, muy abstracto y que al final no dicen nada.

Tomaba el relevo, una semana después, Agua fría de mar de la costarriqueña Paz Fábrega. Una cinta que se comporta como una pintura en movimiento. Una historia que se mueve alrededor de dos personajes: Mariana (Lil Quesada) conoce a Karina, una niña pequeña medio salvaje, que le provoca una regresión hacia su propio y remoto mundo interior donde tendrá que perseguir y confrontar a su niña interna.

La directora ha dado con esta película un paso de gigante dentro del cine de autor: el cine bueno se puede hacer, cueste lo que cueste. Y es que tener la oportunidad de ver una cinta europea o, peor aun, antigua en Costa Rica es “absolutamente imposible” como Paz misma denunció en su presentación.

Los cortos de Revolución también despertaron una especial atención en el público del festival. Supone el ejemplo real de qué ocurre cuando un equipo de creativos, bajo una misma línea temática, consigue la correcta dosis de espíritu y dirección, y ponen sus cabezas a trabajar.

En definitiva, una edición que ha logrado responder a la pregunta de si se ha sabido cuidar el cine que había expuesto el director Ken Loach en la inauguración del festival. Largometrajes, cortometrajes, largas alfombras rojas e infinitas proyecciones que han logrado contagiar el espíritu cinéfilo a la capital londinense un año más, y con más fuerza que nunca.

Más información del festival en el blog

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