España, destino de moda entre celebrities, jefes de Estado, primeros ministros y reyes de monarquías europeas, ha recibido en esta ocasión al eterno príncipe soltero que en unos meses dejará de serlo: Alberto de Mónaco.
Como contó hace ahora un mes el presidente de Cantabria y colaborador de El programa de Ana Rosa, Miguel Ángel Revilla, ayer martes el príncipe monegasco visitó su tierra y las Cuevas Prehistóricas de Puente Viesgo, con un look informal que denotaba el carácter oficioso de la visita.
Vino sin su prometida,
la nadadora Charlene Wittstock, con la que
se casará el próximo 3 de julio de 2011. O, al menos, no se dejó fotografiar con ella. Y como la visita no era oficial, sino privada, ningún miembro de la Familia Real española ejerció de Cicerone con él, a cuya boda es seguro que asistirán. Eso sí, fue recibido con honores de jefe de Estado.
Los medios locales que siguieron el minuto a minuto de su visita recogen el "gran interés" del
hijo de Rainiero y
Grace Kelly por la arqueología y por el legado de su tatarabuelo,
Alberto I de Mónaco, como mecenas de las excavaciones que hace un siglo dejaron al descubierto el patrimonio rupestre de Cantabria, en una visita a una exposición que, sin embargo, pasó casi desapercibida para los santanderinos: la prensa allí presente recoge que apenas medio centenar de personas le esperaban a su llegada al Mercado del Este de Santander, donde se expone la muestra
Las Cavernas de la región Cantábrica.

El hijo de la famosa actriz de Hollywood llegó media hora tarde a su cita y declinó dejarse fotografiar con los santanderinos y turistas que le aguardaban aduciendo que no tenía tiempo.
Alberto II, que desconocía ese legado, recorrió la exposición "sin prisa" (durante 45 minutos) y siguió con "gran interés" y "atención" las explicaciones (en francés) del director del Museo de Prehistoria, Pedro Ángel Hernández de la Vega, según explicaron a los periodistas el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, y una de las guías de la muestra, Gema Jorrín.
Posado improvisado con los cántabros
Asimismo, dejó constancia de la vinculación de la Familia Grimaldi con Cantabria a través de la dedicatoria que escribió en el libro de honor. Le acompañaron en su visita el presidente cántabro y el consejero de Cultura, Javier López Marcano, sus anfitriones en esta primera visita a la comunidad autónoma.
La sorpresa llegó acabado el recorrido, cuando sí accedió a posar con todo aquel que se lo pedía, como una auténtica estrella y como buen Grimaldi que es, haciendo honor a su cariño por España.
Era su última visita, que no primera. Desde 1996 venía siendo habitual que, durante el otoño, la princesa Carolina de Mónaco y su todavía esposo viajaran hasta tierras cacereñas para disfrutar de la actividad cinegética que ofrece el coto Santa Cristina, de la localidad extremeña de Torremocha. También cabe recordar el Baile de la Rosa de 2008, que tuvo lugar en el Palacio Grimaldi, cuando Pedro Almodóvar y sus huestes, entre las que destacaron Bibiana Fernández o Alaska, aterrizaron en el Principado, donde hoy hace diez días Juan Villalonga se volvía a convertir en hombre casado y que las visitas de tantos españoles con caché recibe anualmente.
Hace unos meses, la sobrina de Alberto, Carlota Cashiragui, visitó Valencia para asistir a la competición de hípica más importante del país, donde coincidió con la hija de Amancio Ortega o Athina Onassis y este verano disfrutó de las vacaciones en aguas ibicencas. Toda una enamorada de este país, que su tío Alberto ya visitó con motivo de la candidatura de Madrid 2012 o cuando la infanta Elena le dio el ‘sí quiero’ a Jaime de Marichalar, entre otras ocasiones, éstas sí oficiales.
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