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Hasta que los millones os separen: la multimillonaria que derrotó a su marido banquero

<em>Hasta que los millones os separen</em>: la multimillonaria que derrotó a su marido banquero

Katrin Radmacher y su abogado, Richard Todd, este miércoles tras ganar el juicio (Gtres).

@Sandra Remón - 23/10/2010

Las separaciones ya no conocen fronteras. Los megamillonarios que han dejado de creer en el amor “hasta que la muerte nos separe” tienen un nuevo paraíso muy cerca del país en el que guardan sus ahorros: el Reino Unido.

Esta semana, el Tribunal Supremo británico ha reconocido como válido, por primera vez en su historia, un acuerdo prenupcial firmado en otro país (concretamente Alemania) para resolver un proceso de divorcio.
 
El caso que acaba de resolverse tiene su origen hace doce años. Antes de dar el sí quiero en 1998, la multimillonaria alemana Katrin Radmacher le hizo firmar -en Alemania- a su entonces novio, el banquero Nicolas Granatino, un documento mediante el cual, en el caso de divorciarse, no obtendría más de 1.200.000 euros de su fortuna, estimada en 114 millones.
 
El matrimonio, feliz durante ocho años y fruto del cual nacieron dos hijos, se rompió en 2006 ya que, según ella, él se había casado por dinero. Y ahí comenzaron los problemas.
 
Demostrando que algo de razón tenía Radmacher, Granatino quiso hacer negocio de la ruptura, aprovechando que Inglaterra no contemplaba los acuerdos prematrimoniales firmados fuera de sus fronteras, y demandó a la madre de sus hijos.
 
La primera vista le dio la razón a Nicolas, que fue indemnizado con 5,3 millones más de lo acordado antes del enlace (el primer fallo del Tribunal Superior de Londres le otorgó 6,5, frente a los 1,2 estipulados en el acuerdo prenupcial). La mitad de lo que él pedía (solicitaba diez).
 
La otra parte firmante del documento recurrió y la sentencia terminó llegando al Supremo, por lo que, atrapado, el ex banquero fue a por todas: contrató a una de las abogadas con mayor minuta del Reino Unido, famosa por haber ganado los divorcios más sonados de la isla.
 
Pero en el currículum de Fiona Shackleton (príncipe Alberto vs. Sarah Ferguson -1992-, el príncipe Carlos vs. Lady Di -1996- y, más recientemente, uno de los más caros del mundo: el de sir Paul McCartney vs. Heather Mills) no figurará este último, resuelto esta semana a favor de la demandada, gracias al citado acuerdo prenupcial con acento alemán que acaba de ser aceptado en Inglaterra.
 
Quizá ahora en el reino de Isabel II los futuros divorciados comiencen a preguntar por Richard Todd, el letrado que ha defendido a Radmacher, y quien firma esta victoria. Todd argumentó que el matrimonio no fue por amor, sino por dinero, y que Granatino no tenía más millones propios porque prefería los de su clienta, ya que al casarse dejó su trabajo de banca en Londres en JP Morgan, por el que ingresaba 365.000 euros anuales. Era más cómodo vivir bajo el ala de su flamante esposa y cambió el despacho por la biblioteca, al matricularse en la Universidad de Oxford para terminar un doctorado en biotecnología.
 
Hecha la Justicia, y acabados los “cuatro años de pesadilla” de la multimillonaria, Radmacher se encuentra ahora mismo en Dubai disfrutado del descanso junto a sus hijos. Ya nada será igual en el Reino Unido.
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