Los familiares de los jugadores españoles, de compras y safari por Sudáfrica

Los familiares de los jugadores españoles, de compras y safari por Sudáfrica

Pujol y Fernando Torres durante el partido (Reuters)

M. Rubio/ A. Parrado - 09/07/2010

España está de enhorabuena. La Selección de fútbol ha marcado un hito en la historia de este deporte al clasificarse para la final de un Mundial. Esta vez los jugadores de ‘la roja’ se han desquitado de lo sucedido hace tan sólo un año en esas mismas tierras durante la Copa Confederaciones. Ante tanta alegría y a la vez tanta tensión, los futbolistas no están solos: si Iker Casillas tenía a Sara Carbonero –por razones laborales- en Sudáfrica, ahora el resto de sus compañeros también tienen el apoyo de los suyos.

El miércoles a las seis de la mañana salía un avión desde Madrid que llevaba a bordo, en clases business, a miembros de la Federación y, en turista, a algunos de los familiares de los futbolistas hasta la ciudad de Durban, donde ese mismo día se celebraría el partido contra Alemania. Llegaron tan sólo unas horas antes del partido, pero con el tiempo suficiente para ver a Pujol marcar un gol de cabeza que entregó a la selección española un pasaporte directo a la Final del campeonato.

Entre los familiares que volaban, la mujer y la hija de Pepe Reina, de quien dicen es el adalid del espíritu de unión y de lucha del equipo; la madre de Fernando Torres, o los padres de Iker Casillas, que, pese a las críticas, ha sabido mantenerse en su puesto bajo los palos e impedir que se colara el endiablado jabulani.

Todos los pasajeros del avión viajaban a Sudáfrica con la misma hoja de ruta y en ella se incluyen los dos dos últimos partidos del campeonato. Por eso, de forma inevitable, algunas de las madres de los jugadores no podían evitar soltar una lágrima al ver cumplido el sueño de sus hijos, pero pasada la emoción, el viaje continuaba tanto para los jugadores como para los familiares.

Por ese motivo, ayer jueves todos se trasladaron hasta Johanesburgo, lugar en el que se disputará la final del Mundial. Allí disfrutaron de una tarde de compras visitando el centro comercial Dobsonville, el que dicen es el centro comercial más grande de África.

Las 48 horas que quedan hasta la gran final las pasarán entre un safari en el parque natural de Pilanesberg y la visita a Soweto, uno de los suburbios más emblemáticos de la ciudad. Esta zona  recuerda al visitante la época de Apartheid que tuvieron que sufrir en sus carnes muchos de los habitantes del país, entre ellos el ex presidente Nelson Mandela.

El domingo por la mañana visitarán una mina de oro, aunque muchos de ellos tendrán ya la mirada puesta en las 8.30 de la tarde, momento en que de comienzo el partido final del campeonato. Este partido supondrá el inicio de los nervios y la tensión, pero también, pase lo que pase, el final del viaje de jugadores y familiares. Quizá la suerte, el buen juego o ambas cosas a la vez, hagan que la vuelta a España sea una estallido de alegría.

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