La prensa social de aquí y de allá, la misma que ensalza el maravilloso físico de la hija de Carolina de Mónaco, Carlota Casiraghi, salga tapada o en ropa de baño, también opina de otros cuerpos menos espectaculares, como el de la hija de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés.
Hace dos años, el papel cuché esperaba ansioso la mayoría de edad de la princesa Beatriz, que cumplía los 18 en pleno verano (08-08-1988). Llegada esa fecha, una fotografía suya en biquini, en la que se veía a la royal lucir curvas, dio la vuelta al mundo con unos pies de foto demoledores, que aludían a sus kilos de más.
Ahora, dos años después, la hija de la asesora de dietas Fergie, ha perdido peso y luce una silueta más moldeada, lo que ha provocado que determinados medios sensacionalistas achaquen su adelgazamiento a un trastorno de la alimentación sufrido por otra princesa: la anorexia, que padeció en su día Victoria de Suecia.
Buckingham no ha tardado en salir a desmentir los rumores y, obviando si sigue o no una dieta estricta, ha asegurado que el cambio de su anatomía se debe a que Beatriz ahora “come de una forma sensata”, aunque algunos diarios se empeñen en querer demostrar lo contrario, “y a que practica deporte”.
Las últimas fotos de la hija de Ferguson, que esta semana podemos ver en las revistas del corazón, fueron tomadas a bordo en un yate en el que la estudiante de Historia está pasando unos días en compañía de su novio, y muestran a la joven en biquini dándose una ducha en cubierta y luciendo muy buen tipo.
Junto a ella aparece su novio Dave Clark, con quien sale desde hace tres años y a quien conoció gracias a su primo Guillermo, primogénito del príncipe de Gales, que les presentó en la fiesta ofrecida por el millonario Richard Brandson para celebrar el 23 cumpleaños de su hijo Sean.
Dave, de 28 años, es hijo de Michael Clark, un conocido empresario afincado en Nueva York, y trabaja como ejecutivo de marketing en el proyecto de turismo espacial que desarrolla Brandson.
Ambos, en compañía de un grupo de amigos, disfrutan de unos días de descanso en Saint Tropez. Aunque intentaron pasar desapercibidos de los paparazzi en el yate de lujo de sus amigos, no lo consiguieron. Ni a bordo ni en tierra. Otras instantáneas publicadas en la prensa inglesa muestran a la renovada Beatriz paseando por la costa agarrando a Dave con una mano y sosteniendo un helado con la otra. De anorexia, nada de nada.