El apellido Ortiz ha llevado a la hermana de la princesa de Asturias, Telma, a sentarse a la derecha de Zapatero en Shangai, con motivo de la EXPO que allí se celebra.
La cooperante, que desde hace un año ejerce de subdirectora de proyectos del departamento de Relaciones Internacionales del Ayuntamiento de Barcelona, sin haber superado oposición ninguna y que cobra por ello 2.809 euros netos al mes, ha dado un gran salto cualitativo en su vida laboral: de cooperar a gestionar relaciones internacionales.
Los catalanes, además de costear este sueldo desde el pasado 3 de septiembre de 2009, se han hecho cargo de los gastos que ha supuesto este viaje, del que han trascendido menos detalles que del supuesto viaje secreto de los príncipes a la ciudad en la que Telma se encuentra desde hace ya unos días.
Las imágenes de los informativos en las que se veía a la cuñada del príncipe Felipe junto a Zapatero no dejaron indiferente a muchos telespectadores que la reconocieron, no como experta en relaciones internacionales, sino como “la hermana de Letizia”.
La prensa catalana, que presenta a la ovetense como “especializada en fortalecer vínculos (de la ciudad condal) con Asia y el Pacífico” la ha entrevistado con motivo de su presencia en el pabellón de Barcelona instalado en la exposición.
"Ha sido muy importante estar presentes en la Expo como ciudad, porque es la primera vez que una exposición universal da cabida a ciudades fuera de los pabellones nacionales", explica.
La funcionaria no opositora más famosa de España ha tenido la oportunidad de posar junto al presidente del Gobierno español, en la visita que éste acaba de realizar al gigante asiático y donde aprovechó para cenar en restaurante del cocinero vasco Martín Berasategui, y así expandir el “potencial gastronómico español”. Aunque entre los platos se encontraba el típicamente catalán pan tumaca, Telma, que no estaba invitada al evento, se quedó sin degustarlo, a favor de Cristina Garmendia, Miguel Ángel Moratinos y Miguel Sebastián.
Si de no tener familia en la Casa Real española Telma hubiera tenido algún día la oportunidad de figurar en dicha estampa, nunca se sabrá. Hay quien dice que de no haber sido así, jamás se hubiera echado una foto institucional con Miguelín, el bebé gigante de 6,5 metros que adorna el pabellón de España y cuyo tamaño compara el presidente de todos los españoles con el futuro de éstos.
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